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El calor en el trabajo no es una molestia del verano: es un riesgo laboral con nombre y apellidos. Puede provocar desde mareos y calambres hasta un golpe de calor, que en los casos graves mata. Y desde 2023 la ley es tajante: cuando la AEMET lanza un aviso naranja o rojo por temperaturas extremas, la empresa está obligada a adaptar la jornada e incluso a parar ciertas tareas. Aquí tienes cómo afecta el calor, cómo reconocer una emergencia y qué medidas de prevención de riesgos laborales debes aplicar.

¿Por qué el calor es un riesgo laboral serio?

Cuando trabajas bajo un sol de justicia, en una obra, en el campo, en la terraza de un bar o en un almacén sin climatizar, tu cuerpo se sobrecalienta. Si no consigue enfriarse a tiempo, aparece el estrés térmico: el organismo pierde agua y sales, el corazón se acelera y el rendimiento cae en picado. Y con el rendimiento caen también los reflejos, la atención y la coordinación, justo lo que necesitas para no cometer un error o sufrir un accidente.

El calor no avisa despacio. Puedes pasar de "estoy sudando mucho" a "me encuentro fatal" en cuestión de minutos. Por eso conviene conocer las señales antes de que la cosa vaya a mayores.

Concepto clave

El golpe de calor es la forma más grave del estrés térmico: el cuerpo supera los 40 °C y deja de regular su temperatura. Es una emergencia médica: sin actuar rápido, puede causar daños permanentes o la muerte.

Síntomas: cómo reconocer un golpe de calor y qué hacer

No todos los cuadros por calor son iguales. El agotamiento por calor es la señal de alarma; el golpe de calor es la urgencia. Saber diferenciarlos puede salvar a un compañero.

Señales por calor y cómo actuar
SituaciónSeñalesQué hacer
Agotamiento por calorSudoración intensa, debilidad, calambres, mareo, dolor de cabeza, náuseasLlevar a la sombra, aflojar la ropa, hidratar poco a poco, refrescar y descansar
Golpe de calor (grave)Piel muy caliente, confusión, comportamiento extraño, desmayo, temperatura muy altaLlamar al 112, enfriar el cuerpo con agua y sombra, no dar de beber si está inconsciente

La regla es sencilla: ante la duda, se para y se avisa. Trabajar "aguantando" con síntomas es el camino más corto a una urgencia.

Si quieres tener a mano un protocolo claro para el día a día, repasa estas buenas prácticas frente a un golpe de calor y compártelas con tu equipo.

Trabajos más expuestos al calor

El calor golpea sobre todo a quien trabaja al aire libre o en locales que no se pueden cerrar. Hablamos de la construcción, el campo, la jardinería, el reparto, la logística de carga y descarga, el personal de terrazas y las cocinas. Un peón en un andamio a mediodía de agosto, un jornalero recogiendo fruta o un rider pedaleando a 40 grados están en primera línea.

La hostelería es un caso de manual: cocinas con hornos encendidos y camareros yendo y viniendo a la terraza bajo el sol. Lo desarrollamos en esta guía sobre la prevención de riesgos laborales en hostelería.

Qué dice la ley: el RD-ley 4/2023 lo cambió todo

Durante años, la única referencia clara eran los rangos de temperatura para trabajos en interior que fija el RD 486/1997: entre 17 y 27 °C para trabajos sedentarios (una oficina) y entre 14 y 25 °C para trabajos ligeros. Pero para el trabajo al aire libre había un vacío que se notaba cada verano.

Eso cambió con el Real Decreto-ley 4/2023, que modificó el RD 486/1997 e introdujo obligaciones concretas frente al calor extremo. Lo más importante: cuando la AEMET (o el organismo autonómico equivalente) emite un aviso de nivel naranja o rojo por temperaturas extremas, y las medidas habituales no bastan, la empresa está obligada a adaptar las condiciones de trabajo. Eso incluye reducir o modificar la jornada y, si hace falta, prohibir ciertas tareas en las horas de más calor. La previsión meteorológica deja de ser un consejo y pasa a ser un disparador legal.

Esta obligación alcanza a lugares que antes quedaban fuera del RD 486/1997: construcción, transporte, agricultura, minería o pesca. Y no sustituye al deber general de la Ley 31/1995 de Prevención de Riesgos Laborales, que ya obliga a evaluar el riesgo por calor y a formar a cada trabajador. Ojo a un matiz: no existe una temperatura máxima legal fija para trabajar al aire libre; lo que manda es la evaluación de riesgos y el aviso de la AEMET.

Ojo

Con un aviso naranja o rojo de la AEMET, adaptar la jornada no es opcional. La empresa debe decidir, junto a su servicio de prevención, qué medidas aplica y dejarlo documentado.

Medidas de prevención frente al calor

La buena noticia es que la mayoría de los golpes de calor se evitan con medidas sencillas y baratas. Por parte de la empresa, lo básico es garantizar agua fresca y zonas de sombra accesibles, programar pausas más frecuentes, desplazar las tareas duras a primera hora de la mañana y organizar el trabajo para no exponer a nadie en las horas centrales del día.

También cuenta la aclimatación (ir acostumbrando al cuerpo los primeros días de calor), la ropa transpirable y de colores claros, la protección de la cabeza y una vigilancia de la salud atenta a quienes tienen más riesgo: personas mayores, con enfermedades previas o que toman ciertos medicamentos.

Por parte del trabajador, la clave es beber agua sin esperar a tener sed, no saltarse las pausas por "ir más rápido" y avisar en cuanto uno o un compañero note síntomas. Y algo que se olvida: el calor cansa muchísimo, así que dormir y descansar bien fuera del trabajo también protege.

Al final, todo esto forma parte de cuidar la salud laboral de los trabajadores: prevenir es mucho más barato —y más humano— que lamentar.

Errores comunes que salen caros

Los más repetidos: pensar que "por un día de calor no pasa nada", dejar el agua lejos del tajo, no revisar los avisos de la AEMET o mandar seguir a pleno sol porque hay prisa por acabar. Y por parte del trabajador, presumir de aguantar y quitar importancia a los primeros síntomas. Reconocer estos fallos es el primer paso para no acabar con una urgencia evitable.

En resumen

El calor en el trabajo es un riesgo laboral que provoca desde agotamiento hasta golpe de calor, una emergencia que puede ser mortal. Desde el RD-ley 4/2023, con un aviso naranja o rojo de la AEMET la empresa debe adaptar la jornada y puede prohibir tareas en las horas de más calor. La prevención es sencilla: agua, sombra, pausas, aclimatación y formación. Saber reconocer los síntomas y actuar a tiempo salva vidas.

Preguntas frecuentes sobre el calor en el trabajo

¿Existe una temperatura máxima legal para trabajar?

Para el trabajo al aire libre no hay una cifra máxima fija. En interiores, el RD 486/1997 marca entre 17 y 27 °C para trabajos sedentarios y entre 14 y 25 °C para trabajos ligeros. Al aire libre lo que manda es la evaluación de riesgos y los avisos de la AEMET.

¿Qué obliga a hacer a la empresa un aviso naranja o rojo de la AEMET?

Según el Real Decreto-ley 4/2023, cuando la AEMET emite un aviso naranja o rojo por temperaturas extremas y las medidas habituales no bastan, la empresa debe adaptar las condiciones de trabajo, incluida la reducción o modificación de la jornada, y puede prohibir determinadas tareas en las horas más calurosas.

¿Puedo dejar de trabajar si hace demasiado calor?

La Ley 31/1995 permite interrumpir la actividad y abandonar el puesto ante un riesgo grave e inminente para la salud. Fuera de esos casos, es la empresa, con su servicio de prevención, quien debe adaptar o parar las tareas según la evaluación de riesgos y los avisos meteorológicos.

¿Qué es exactamente un golpe de calor?

Es la forma más grave del estrés térmico: el cuerpo supera los 40 °C y deja de regular su temperatura. Cursa con piel muy caliente, confusión, desmayo y puede ser mortal. Ante la sospecha, hay que llamar al 112 y enfriar a la persona de inmediato.

¿Un golpe de calor en el trabajo es accidente laboral?

Sí. Un daño a la salud sufrido con ocasión o por consecuencia del trabajo, como un golpe de calor durante la jornada, tiene la consideración de accidente de trabajo a efectos de la Seguridad Social. Por eso conviene documentar bien las medidas preventivas adoptadas.

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